Muchos de nosotros recordamos con nostalgia a nuestro mejor amigo o amiga de la niñez y volvemos la mirada hacia atrás reviviendo aquellos momentos de alegría compartidos.
Al ingresar a la escuela, la expectativa es tan grande que los niños crean en su mente una serie de ideas en cuanto al lugar, a las maestras, a los compañeros del aula, a los deberes, etc. y con la convivencia diaria, forman lazos de amistad muy fuertes entre ellos; sin embargo, existe uno especial que se denomina “mejor amigo”.
Con el mejor amigo el niño desarrolla sentimientos de lealtad, solidaridad, compañerismo, es con quien mantiene secretos, comparte la mayoría del tiempo, juegos, experiencias, diálogos, intereses en común; se crea una confianza sin límites, respeto, empatía, una conexión ideal; pero tarde o temprano llega un momento abrupto, en el cual se tienen que separar.
La separación del mejor amigo es considerada como uno de los desapegos emocionales que el niño vive a lo largo de su crecimiento, mencionando entre ellos el primero que es el destete, es decir, el final de la lactancia, etapa en la cual se rompe el vínculo directo de la madre con el bebé y se avanza a una nueva fase; igualmente, el retorno de la madre a su vida laboral, dejando a su hijo en manos de otra persona, es un cambio para ambas partes que trae consigo una serie de factores emocionales.
Cuando un niño se aleja de su mejor amigo, ya sea por cambio de escuela, de residencia o por el transcurso de la escuela al colegio, provoca en él tristeza, desánimo, confusión, llanto, inseguridad, bajo apetito, agresividad, bajo rendimiento académico, inconformidad, rebeldía, trastornos a la hora de dormir, el niño no tiene ganas de estudiar, de jugar, no encuentra diversión en sus actividades y compara los sucesos actuales con los anteriores en los que su mejor amigo estaba presente, sucesos que los idealiza con la creencia que nunca más va a vivir algo igual ni a encontrar a un nuevo amigo.
En tal situación, los padres deben conversar con sus hijos sobre el valor de la amistad y enseñar las estrategias para poder conservarla a lo largo del tiempo, como el contacto a través de la Internet, vía telefónica, encuentros ocasionales, invitaciones, visitas, etc. de igual manera, trasmitirles seguridad y optimismo, comprendiendo que es una nueva etapa en la vida del niño, y ayudarle a que se adapte a su condición lejos de su mejor amigo, motivarle a emprender actividades con otros niños, es decir a superar rápidamente el conflicto y continuar con su vida normal.